domingo, noviembre 04, 2007

LA COLUMNA DEL DOMINGO



LA CULTURA DEL INCUMPLIMIENTO

Ernesto Rivas Gallont


Pero aquí se ha visto que gobiernos firmen compromisos serios con personas o empresas extranjeras y, a la hora de cumplir se hacen los tontos y buscan cualquier excusa para evadir la obligación contractual. Eso es todavía peor, porque está en juego el compromiso de un gobierno y su no cumplimiento pone el peligro la credibilidad del gobierno ante otro gobierno.

Una de mis funciones más difíciles y embarazosas, como embajador en Washington, era explicarles a los miembros del congreso y otros funcionarios de alto nivel, por qué el presidente de la República o sus ministros nunca cumplían con lo que ofrecían.

“Con todo gusto senador fulano, tan pronto regrese yo le haré llegar, por medio del embajador, documentos oficiales que explican lo que acabo de informarle”. Nacas. Pasaban los días, semanas y meses y, el apenado embajador no recibía nada. “Por favor, (presidente, ministro o quien fuera) usted le ofreció a fulano que ‘tan pronto regresara’ le haría llegar los documentos”. “Ya te los mando”, o lo que es peor, “Hacete el baboso”.

¿Qué será lo que ocurre en nuestra cultura que nos impide a cumplir con lo que ofrecemos? Y ese síndrome no es derecho exclusivo de los funcionarios de gobierno, como que afecta a toda la población.

En otras culturas, ofrecer es sinónimo de prometer. Si te ofrecen algo, lo cumplen. Si se comprometen a algo, el compromiso es sagrado. Pero aquí se ha visto que gobiernos firmen compromisos serios con personas o empresas extranjeras y, a la hora de cumplir se hacen los tontos y buscan cualquier excusa para evadir la obligación contractual. Eso es todavía peor, porque está en juego el compromiso de un gobierno y su no cumplimiento pone el peligro la credibilidad del gobierno ante otro gobierno.

Tan contractual es un compromiso formal, asentado en un documento igualmente formal, como es el ofrecimiento verbal. Lo vemos también con harta frecuencia en los contratos de empresas con el gobierno. El contrato compromete al contratista a cumplir con una obra, pero el contratista supo desde el momento de presentar su oferta que no podía cumplir con lo ofertado, pero para que el contrato le fuese otorgado modificó su cotización, sabiendo que a medio camino se arreglan las cargas.

La tradición judeocristiana desde la edad media, enseñan que las promesas son vinculantes tanto legal como moralmente, porque incumplirlas era considerado como una ofensa contra la deidad. Pero aquí eso parece no preocuparle a nadie.

La Constitución de Estados Unidos consagra esa obligación al establecer que “Ningún Estado. . . aprobará ley alguna. . . que afecte la obligación contractual”. (“No state shall . . . pass any . . . law impairing the obligation of contracts . . .".)

Lo que nos sucede es que estamos acostumbrados a escuchar promesas de los políticos y raramente ver que se cumplan. Esa costumbre permea a otros niveles y, si los políticos lo hacen, por qué no nosotros.

Lo social no es complemento de nada: Lo social es la base de todo", fue una solemne promesa de campaña del Presidente Saca, hoy convertido en un slogan publicitario, es su más notorio incumplimiento. Lo social está lejos de ser “la base de todo” en el gobierno. Hay otras prioridades que rigen su conducción. ¡Lástima, porque sonaba muy bonito!

Una promesa es un contrato psicológico que indica una transacción entre dos personas, por el cual la primera persona se compromete a rendir un servicio o entregar lo ofrecido en un futuro determinado. Eso, con frecuencia en nuestra cultura, parece no tener significado alguno y rompemos nuestros compromisos, por formales y vinculantes que sean, con la mayor naturalidad y sin mostrar remordimiento alguno.

Honrar un compromiso debe ser prioritario en una persona o un gobierno de integridad. Básicamente, si alguien no cumple con lo que nos ofrece o busca pretextos para evadir el compromiso, nos sentimos traicionados. Aquellos que conocemos a alguien que evade su responsabilidad deja una huella profunda de desencanto y frustración. Si el que niega el compromiso es un gobierno o un gobernante el problema toma otra dimensión.

Cumplir con nuestros compromisos no es una cualidad que puede expresarse con las mejores palabras pero que, en síntesis, destaca nuestra capacidad de actuar con la conciencia despierta, de reconocer cuáles son nuestros compromisos y llevarlos a cabo con la satisfacción de cumplir con un deber material y moral a la vez. Con frecuencia esa cualidad se vuelve notoria por su ausencia entre nuestra gente.

Hay que reconocer, sin embargo, que existen, a veces, razones poderosas que lo obliguen a uno a “cambiar de opinión” y el cambio de opinión no signifique la violación de un contrato formal, la cuestión puede ser debatible, si han surgido hechos incontrolables por quienes han hecho la promesa, como en el caso de un matrimonio malogrado. Pero, incumplir con un compromiso de manera rutinaria es totalmente inaceptable. El incumplimiento debe llevar siempre, el consentimiento de la otra parte.

Finalmente, es necesario enfatizar la obligación de cumplir con nuestros ofrecimientos o compromisos. Nunca debemos ofrecer algo, sabiendo que no vamos a cumplir, porque invariablemente perderemos credibilidad, uno de los valores más importantes del ser humano.


San Salvador, domingo 4 de noviembre de 2007

Hasta mañana, si Dios quiere






14 comentarios:

Dr. Chinchilla dijo...

A veces me pregunto si esto tiene que ver con el "tipico latinoamericano"

Mi carrera me ha dado la oportunidad de trabajar con Alemanes, Holandeses y Estadounidenses y hay una constante: CUMPLEN LO QUE PROMETEN y si no estan en capaidad de cumplirlo despues de prometerlo, se disculpan con sendas explicaciones (SERIAS!)o lo mas comun tratan de cumplir al MAXIMO lo que prometieron si no pueden cumplirlo del todo. Ellos lo estan infomando a uno de cada movimieto si es que no lo van a hacer como ellos lo dijeron. Es decir toman esto como un "CONTRATO" (esto es lo genral por supuesto con POCAS excepciones)

Habiendo vivido fuera del pais por casi 15 años en diferentes paises entablo amistad por supuesto con muchos latinoamericasos tambien (bolivianos, venezolanos, panameños, salvadoreños etc. etc.) Y casi siempre hay una constante NO CUMPLEN LO QUE DICEN (Con RARAS excepciones, al reves de los otros) la mayoria de veces en cosas muy sencillas;

"te llamo mañana", " Te invito a comer el otro viernes" ; "le daremos una fiesta a tu esposa" etc. etc. Solo son "dichos", creo que el latinoamericano lo toma como "un buen deseo" pero no un buen "Contrato"

Sin emabargo despues de 15 y pico de años de estar fuera creo que recuerdo haber "pecado" de eso yo tambien..! algunas veces, parece que la cultura donde uno esta inmerso definitivamente lo contagia.

Aca le doy otras sugerencias para futuros articulos para describirnos a la mayoria de los salvadoreños:

" LA cultura dela mentira" (Pajeros como les decimos, que es una generalizacion del de ahora)

" LA cultura de la apariencia" (MArvin Galeas ha escrito el mejor articulo que he leido de esto acerca de los salvadoreños por si a alguien le interesa creo que lo tengo)

"La cultura clasista"

" La cultura del compadrazgo"

" LA cultura de la desconfianza"

Y Otros mas !

Saludos y bendiciones todos

Dr. Chinchilla

Leo Solórzano dijo...

Creo que al Dr. Chinchilla le hizo falta "La cultura de la vivianada".
Segun Pareto, el 20% de las deficiencias originan el 80% de los problemas.
El problema de el engaño y la falta de cumplimiento, muchas veces con la intención de sacar ventaja, es uno de nuestras grandes deficiencias que impiden nuestro desarrollo.
Si algo debe admirarse de un país como USA es que es un país de leyes. Las leyes las cumplen, sea quien sea, y eso hace que la sociedad funcione.
En El Salvador, pareciera que el que prospera es el "vivo", el que logra engañar y aprovecharse de las circunstancias. Ya lo dice el famoso dicho: "No te pido que me des si no que me pongas donde hay".
El Ing. Perla de ANDA no fue "vivo" porque no la supo "hacer", ya que lo descubrieron. El "vivo" es aquel que hace sinverguenzadas pero que no es descubierto ni paga por ellas. Y parece que casi todos los salvadoreños quisiéramos andar "mas vivos".
En mi criterio, si no logramos superar este problema difícilmente vamos a avanzar como sociedad y país.

Feliz Domingo.

Anónimo dijo...

Buenos Dias, pues creo que eso pasa en los gobiernos que dan los puestos por compadrasgo, amistad y no por capacidad, tenemos todos los del salon azul, muchos ministros, despues muchos empleados que primero ven los apellidos o como andan vestidos que clase de carros , etc, etc y las palabras que estas personas dicen las toman como garantia.
A los dias dicen, yo no he dicho nada, eso es algo muy comun en latinoamerica de 100 , 100 no cumplen lo prometido, al menos de que en esa promesa vaya algun cheque se se cumple, pero asi de choto no.

Eduardo A. dijo...

Lastimosamente creo que desde nuestra niñez no vemos influenciados con la cultura del incumplimiento. De padres a hijos y viceversa, en la escuela...etc. Puede ser difícil pero no imposible que individualmente logremos un cambio en nuestro proceder; el primer paso es querer cambiar lo demás viene por añadidura....

Dn. Neto, no sé si anteriormente a tocado el tema que propongo a continuación.
En el PARLACEN, tenemos 20 diputados que ganan más ó menos $5,000.00 mensuales POR NADA y todos contentos; nunca he escuchado a alguien estar en contra de semejante gasto, son $100,000.00 mensuales que se pueden invertir en el desastroso sistema de salud ó en la educación de nuestro país. En la Asamblea Legislativa tenemos 84 diputados de los que talvez "trabajen" 30 porque la mayoría solamente levantan la mano, según las instrucciones de las cúpulas de sus partidos ¿por qué no se puede reducir la cantidad de diputados? ¡¡¡¡y cuantos gastos se evitarían!!!!también se podrían invertir en salud y educación.
Los "asesores" que contratan en la asamblea, están por cada partido y ganan varios miles de dólares; si les están sirviendo a los partidos políticos para que sus diputados hagan su "trabajo" ¿ por qué no les pagan ellos?

hasta la próxima....

Hermann W. Bruch dijo...

Hace unos días Sergio Ramirez escribió acerca de la viveza. Todo parece encajar dentro de un esquema cultural pernicioso que nos ha invadido y que tiene como único justificativo el hacer o proteger dinero. No importa a qué costo social, si logramos meter unos pesos - y mejor millones de pesos - al bolsillo, lo demás vale.

Anónimo dijo...

Señor Rivas-Gallont: Existe en nuestro paìs un libro de gran contenido antropológico que se llama "La Cultura del Diablo" Atenimiento y Machismo, escrito por un salvadoreño que es José Humberto Velásquez. Primera Edición,Editorial Univesitaria 1986. El cual debe encontrarse en la Librería de la Universidad de El Salvador. El mencionado libro contiene: I. Los Patrones Culturales. II. El Atenimiento. III. El Machismo. IV. Una Moral....sin Étaica. En él se encuentra retratado lo que es el salvadoreño, lo que somos todos los que hemos nacido por estos maizales. Creo que es una lectura recomendable que complementa lo que usted ha dicho y lo que podemos decir los demás.mBuen día para todos.

Anónimo dijo...

La U.F.USA
Tan pronto como lei su articulo pense en el libro que el anonimo 11:09 meciona: "La Cultura del Diablo" cuando estaba en la UES en clase de antropologia me mecionaron este libro y lo discutimos, me parece que este libro retrata la retorcida cultura amañada de nosotros. Seria bueno, Sr. Neto que la proxima vez dsicutieramos este libro aqui en el blog, o si usted tiene acceso publique una apreciacion al repecto. Tan pronto como vine a este pais(USA) comence a ver la diferencia y como la cultura de la ley, por ejemplo se cumple literalmente,lo cual le da tremenda credibilidad y estabilidad a esta sociedad. Creo que todo aquel que a vivido aqui puede atestiguar esta apreciacion. Como usted Sr. Neto lo relata en sus dias de embajador en Washington, es vergonzoso querer explicar una cultura de mentiras en nuestra sociedad, especialmente, en esta era de la modernidad. La cultura del imcumplimiento,ya no debiese de estar arraigada en nuestra sociedad, pero parece que los vientos modernizantes nunca llegan a los politicos y de ahi que nunca permee al resto de la sociedad.
Espero Sr. Neto leer sus impresiones acerca del libro de la cultura del diablo, pues aunque no somos diabolicos, algo de cierto dice al respecto. Buen dia para todos los blogeros del domingo. Jose

Ernesto Rivas-Gallont dijo...

Buscaré mañana La Cultura del Diablo y cuando lo haya leido, podremos analizarlo juntos con utedes que lo han recomendado.

Muchas gracias,

Carlos dijo...

Excelente propuesta la de analizar el libro La cultura del diablo. También propongo para próximos artículos: el paramientras, el poco masomenos y lo más grave, la filosofía del aquí no pasó nada.
Carlos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo de los patrones culturales,pero se corre el riesgo de diluir las responsabilidades partidistas y personales que se hayan implicadas en este caso.

Cuates, no le echen la culpa a la cultura, cuando a quien hay que echarsela es a ese gordito listo y a sus secuaces.

Ricardo Zavaleta dijo...

Estimado don Neto, quisiera por este medio enviarle mis mas expresivas felicitaciones por su interesantisimo "BLOG". Todas las mananas lo leo detenidamente y siempre en su contenido encuentro lectura muy interesante y de mucho valor, sobre todo para los que vivimos afuera de nuestro querido pais, que siempre estamos sedientos de buena informacion y detalles tan importantes que contiene su exitoso espacio. Tal como usted lo afirma el ocuparse en investigar y escribir es una excelente terapia, que nos deja ademas de mayores conocimientos mas salud mental.
Francamente con todo mi respeto, reciba mis felicitaciones pues es un verdadero Blog. Siga a delante don Neto y que nuestro Senor lo bendiga.
Cordiales saludos para la familia.
Att............

Anónimo dijo...

Buenas Tardes!! Justamente un dia platicabamos con una entrañable amiga, con que facilidad las personas nos ofrecemos hacer, decir, buscar, conseguir, prestar y otras tantos verbos, Y SIMPLE Y SENCILLAMENTE NO CUMPLIMOS NADA DE ESOS VERBOS, Pero por otra parte existe personas, muy pocas, que cuando ofrecen decir, hacer o contar con ellos, en boca de esas personas es un realidad, es un hecho y justamente despues de la platica con mi amiga, y haber leido su Publicacion, me he hecho la "autopromesa" - sin animos de ser sarcastica - de convertirme en una excepcion a "La Cultura del Incumplimiento"

David dijo...

El contexto.

Nuestra cultura definitivamente es un patron que debe de influir en los vicios culturales como lo es el no cumplimiento de lo que sea...

Un contrato, una promesa politica o simplemente una ley tan simple como respetar una señal de alto.

Pero tambien existe una solucion muy poderoza a este problema cultural. Esta solucion es el CONTEXTO que en terminos practicos se traduce en el marco juridico y sun aplicacion. Cambiar el CONTEXTO de El Salvador puede ayudarnos a cambiar nuestro comportamiento.

La prueba....

Como se comporta un paisano en Estados Unidos y como se comporta aqui.

Un ejemplo muy sencillo ... tirar basura indiscriminadamente en la calle.


Aqui la labor de nuestros politicos que es cambiar el contexto para influir en el cumplimiento hasta el mas minimo detalle.

Pero bueno esto es algo que no parece facil de entender y aplicar especialmente en nuestra clase politica.... si no veamos el problema de los buses viejos y deteriorados.

EL PROBLEMA ES QUE EN "NUESTRO MUNDO" EL CUMPLIMIENTO SIEMPRE ES "NEGOCIABLE".


Saludos

Anónimo dijo...

Este articulo me parecio un sermon de cura.

"No engancheis".

"Cumplid lo prometido".

Que pérdida de espacio de periodico.