martes, enero 16, 2007

Buenos días! Hoy es un buen día para celebrar la paz.


EDICIÓN DEDICADA A LA CELEBRACIÓN DE LOS 15 AÑOS DE LA FIRMA DE LOS ACUERDOS DE CHAPULTEPEQ.


EL PENSAMIENTO DEL DÍA

“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz”.

Albert Einstein (1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán.



LA ESQUINA POÉTICA DEL MARTES

¿PAZ EN ARMAS?

Ser piedra quisiera que nada siente,
Y no la afecta la maldad del mundo,
Ni el ataque del hombre iracundo,
Ni la muerte de un alma inocente.
Sólo violencia asola el presente,
Hundido el hombre por un rencor profundo,
Negando la paz con un no rotundo,
Forjando de duelo y muerte simiente.
Hasta a la roca la sangre salpica
Y ella en veredictos no interviene,
¿dónde la imparcialidad radica?
La defensa de la agresión previene,
Pero el saberse armado perjudica,
Pues de las armas la guerra proviene.

Miguel de Asén (seudónimo literario), nace en Madrid el 1 de enero de 1962.



EL COMENTARIO DEL DÍA

LA GUERRA Y LA PAZ EN WASHINGTON

Hay personas y hechos que cambian el curso de la historia. Si Jimmy Carter hubiera sido reelegido presidente de Estados Unidos en 1980, en El Salvador las cosas no hubieran sido lo mismo. Pero perdió abrumadoramente contra Ronald Reagan, Republicano.

Esas elecciones cambiaron el curso de la historia en El Salvador.

Ronald Reagan fue juramentado presidente en enero de 1981 y tan pronto ocupó la Oficina Oval en la Casa Blanca, su primera prioridad fue trazar una línea de la cual la avanzada comunista que abatía Centro América, no pasaría. Esa línea fue El Salvador.

De inmediato, el nuevo presidente estructuró su política exterior alrededor de ese principio estratégico-ideológico. Reagan no iba a permitir que el comunismo avanzara hasta penetrar la frontera Sur de su país.

De eso trata la política exterior norteamericana. La seguridad nacional. Toda esa política gira alrededor de proteger la integridad del territorio y ésta no era excepción.

Me tocó llegar a Washington, como embajador de mi país, en mayo de 1981, cuando la presidencia Reagan tenía escasos tres meses. El mensaje central de mi misión era, democracia política y victoria militar. José Napoleón Duarte era presidente de la Junta de Gobierno.

Estados Unidos promovía la celebración de elecciones parlamentarias en 1982 en El Salvador y, en cuanto a la guerra, Reagan había comprometido ayuda militar y entrenamiento intensivo a nuestro ejército.

Pero también la economía nacional estaba en crisis y eso indujo que, a la par de la asistencia militar, EEUU implementara un plan de asistencia económica sustancial.

A pesar de las amenazas del FMLN y de su esfuerzo militar para evitar las elecciones, éstas tuvieron lugar el 28 de marzo de 1982. La participación ciudadana fue masiva. El resultado dio la mayoría de los diputados al PDC, con 24, ARENA, 19, PCN, 14, AD, 2 y PPS, 1. Los diputados entonces eran 60.

La Asamblea así electa, nombró a Álvaro Magaña (amigo del estamento militar y de Estados Unidos) presidente provisional y, en 1983, promulgó una nueva Constitución Política. Duarte sería electo presidente constitucional, dos años después, en 1984.

La guerra continuó en dos frentes, en El Salvador, donde los salvadoreños ponían las vidas y el sacrificio y en Washington donde el campo de batalla era los corrillos y salones del Congreso. En las calles y universidades de todo el país, también había constantes demostraciones de grupos que se oponían a la política Reagan; los influyentes tanques de pensamiento conservadores, la apoyaban.

En el campo diplomático también había dos frentes. El oficial y el de la guerrilla que se manifestaba por medio del FDR y tenía sus propios representantes en Washington. En los rangos liberales de Washington, los representantes de la guerrilla recibían buena acogida y su mensaje era llevado hasta donde necesitaba ir. El ejecutivo se mantuvo siempre impenetrable ante esa “ofensiva” diplomática.

El Salvador, acaparaba maderas y primeras planas de la prensa nacional en todos sus medios, comparable solamente con lo que hoy presenciamos sobre Irak. En consecuencia, el embajador estaba en constante demanda de los medios de ambos bandos, así como en los centros educativos y asociaciones de toda clase alrededor del país.

La situación conflictiva, tanto en nuestro país, como en el Congreso, hacía que el embajador se mantuviera en constante actividad de cabildeo en todos los niveles legislativos, lo que le facilitaba el acceso tanto a los miembros de ambas Cámaras, como a sus asesores, quienes eran, al final de cuentas, los que sugerían el camino a seguir de sus jefes, normalmente con gran efectividad.

En la administración se mantuvo siempre una atención inusual a la situación del país y la Casa Blanca y las Secretarías, sobre todo la de Estado y la de Defensa, eran paradas necesarias con regularidad.

Los presidentes salvadoreños y sus ministros de Relaciones Exteriores, durante la guerra, eran frecuentes visitantes y al embajador correspondía organizar esas visitas y las de otros funcionarios que buscaban difundir el mensaje de democracia y paz del gobierno salvadoreño.

En el Congreso, la lucha era entre los Republicanos, que, por lo general, apoyaban la política de su presidente, y que eran la mayoría parlamentaria y los Demócratas, que la rechazaban mayormente. De esta suerte, los programas de asistencia militar y económica eran aprobados, después de mucho esfuerzo de parte de la administración y de quienes creían que era la solución para contener el avance comunista.

Mientras tanto, Napoleón Duarte continuaba activo en política y cuando decide lanzarse a competir por la presidencia en 1984, recibe el apoyo de la administración Reagan. La victoria de Duarte no se define en la primera vuelta el 25 de marzo y hay necesidad de una segunda vuelta, el 6 de mayo. Los resultados finales le dan a Duarte una mayoría considerable de 53.59 por ciento del voto y a Roberto D’Aubuisson un 46.41 por ciento. (Chachi Guerrero había resultado el tercero en la contienda preliminar, con el 19.31 por ciento del voto popular. Duarte toma posesión de su cargo, el 1 de junio de 1984.

Antes de tomar posesión, Duarte viaja a Washington, como presidente electo, en mayo de 1984, para reunirse con Reagan. También se reúne con miembros de ambas cámaras del Congreso, donde es recibido con gran simpatía y promesas de apoyo. A partir de esta primera visita como presidente constitucional, se implementan programas masivos de asistencia económica y militar al país, los que, en su apogeo, llegaron a sumas que excedían $500 millones por año.

Los esfuerzos de Duarte de negociar la paz con la guerrilla, no eran vistos con simpatía en Washington, donde todavía apostaban a una victoria militar, sin embargo, no trataron de impedirlos.

Washington tenía conciencia que los esfuerzos de Duarte no podían rendir frutos. El presidente salvadoreño nunca tuvo, en su disposición de negociar la paz, el apoyo del ejército, político, ni empresarial y estaban destinados al fracaso. La guerrilla lo sabía y por eso, después de la Palma, la reunión de Ayagüalo no produjo fruto alguno y la de Sestori fue un rotundo fracaso, cuando la guerrilla decidió no participar.

La guerra no marchaba bien. La convicción de victoria militar se fue debilitando, a medida que se hacía evidente que ésta no era posible en un plazo prudencial. Habían de pasar los cinco años de la presidencia de Duarte, para que negociaciones serias pudiesen tener efecto.

Estados Unidos retira su apoyo a la Democracia Cristiana, con el resultado previsible en las elecciones de 1989, cuando Alfredo Cristiani de ARENA, derrota contundentemente en primera vuelta el 19 de marzo, a su rival demócrata cristiano Fidel Chávez Mena, al obtener 53.8 por ciento del voto popular, contra 36 por ciento de Chávez Mena.

George H. W. Bush había asumido la presidencia de Estados Unidos dos meses antes.

A principios de abril de ese año, Cristiani viaja a Washington para reunirse con su homólogo. El tema predominante durante estas reuniones fue, naturalmente, la identificación de alternativas para poner fin al conflicto armado en El Salvador.

En noviembre de ese año, tuvo lugar la “ofensiva final” de la guerrilla salvadoreña y el deplorable asesinato de los sacerdotes jesuitas y sus dos empleadas. La consecuencia de este fatal acontecimiento, además de provocar repudio universal, confirmó la imposibilidad de una victoria militar y puso énfasis en una solución negociada.

Durante la mitad de ese año, las negociaciones entre las partes beligerantes entraron en una fase crítica, y gracias al apoyo de Naciones Unidas y el “grupo de países amigos de El Salvador”, a la media noche del 31 de diciembre de 1991 las partes logran la paz.

El acuerdo final de paz sería firmado en el Palacio Chapultepec, en México, el 16 de enero de 1992, ante el asombro del mundo entero, hace hoy 15 años.


Hasta mañana, si Dios quiere.

10 comentarios:

Uncle Sam dijo...

Good Morning Mr. Neto:

Querer praise your relato of events. Disentir in one single point:

Republicans not mayoria parlamentaria in Congress during Reagan, ever.

Democrats then, como now, undermine buena guerra.

My fellow marines who died in Zona Rosa did not die in vain.

Sempre fi

Your Tio Samuel.

Raul Armando Interiano dijo...

Don Neto:

Lo saludo por su servicio a la patria, en los momentos de más necesidad.

Atentamente,

Raúl Armando Interiano

Anónimo dijo...

Dos participaciones de la misma persona! Seguidas!

No nos engañas Raul, no sos tan vivo como pensas !

Buen intento !

Ernesto Rivas-Gallont dijo...

Una aclaración sobre la composición de los Congresos durante los años de Reagan y primeros de Bush Sr.

Durante los Congresos del 97o (1981) al 100 (1987)los Republicanos controlaron el Senado y los Demócratas, la Cámara.

Los Demócratas obtuvieron control de ambas Cámaras en el 101 Congrso, en 1989.

Raul Armando Interiano dijo...

Disculpe don Anonimo:

Engañar? A quien engaño con saludar a un hombre que hizo mucho por el país, en una fecha conmemorativa?

No entiendo, pero no importa.

Me despido.

Ernesto Rivas-Gallont dijo...

Después de varios días de estar leyendo los comentarios de Tío Samuel, he llegado a la convicción que él y Raul Armando son dos personas distintas. Espero que ustedes compartan esta percepción.

Uncle Sam dijo...

Mr. Neto:

Tener razon, Republicans ganar Senate in 1980.

"The Republicans gained a net of twelve seats from the Democrats, the largest swing since 1958, and gained control of the Senate, 53-46. Majority and minority leaders Robert Byrd and Howard Baker exchanged places."

Yo "mentir" - sorry.

You the Man!

Hugs,

Your Tio Samuel.

P.D. Ese ser Raul Armando? No ser yo.

Anónimo dijo...

Don Neto: Gracias por este relato y demostrar quien es el verdadero iniciador del proceso de negociacion que culmino con la paz muy merecida: Jose Napoleon Duarte.

ojala esta paz , se consolide con la erradicacion de la violencia delincuencial, la corrupcion y con mas oportunidades reales para todos

Jaime Menéndez dijo...

Creo que Duarte comenzó más bien el diálogo (y algunas veces monólogo) y no la negociación (por las razones que Don Ernesto menciona). Sin embargo, tampoco creo que haya que desmerecerlo por eso.

Saludos,

Jorge dijo...

Saludos

Podemos decir que se celebra el fin de la guerra...pero no se puede hablar de paz.

Un reconocimiento a todos nuestros hermanos y hermanas (de ambos lados) que perdieron sus vidas en el conflicto.

Respetos a los grandes pensadores que dejaron a un lado sus armas para negociar por El Salvador.

Admiración por aquellos sacerdotes que con su sangre sembraron las semillas de la paz.

Se pueden hacer mejor las cosas. Cada uno de nosotros en nuestra área, en nuestro espacio cotidiano debemos ser contructores de una verdadera paz...estamos llamados a ser constructores de la paz. No es cosa del gobierno, ni del FMLN, es cosa de todos, todos estamos en esto, todos firmamos el cese de la guerra porque todos queríamos y queremos una verdadera paz..comenzemos por nuestro entornos...y sobre todo..por nuestras familias.

Felicidades a todas y todos.

Jorge Eduardo López Alvarenga