domingo, septiembre 24, 2006

LA COLUMNA SEMANAL

EL PAPA NO TINE NADA DE QUE DISCULPARSE

Ernesto Rivas Gallont

Ambos lados se sientes amenazados e insultados. El término “jihad”, que es, según los musulmanes, más amplio que simplemente “guerra santa”, interpretación que se le da en Occidente, está en el corazón de esta crisis.

En su reciente viaje por Baviera, su provincia natal en Alemania, Benedicto XVI (http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/) eligió como tema para una conferencia en su Alma Mater, la Universidad de Ritsbona, en la ciudad de Regensburg, la relación entre fe y razón. Para que el auditorio comprendiera el carácter dramático y actual del argumento, el pontífice citó algunas palabras de un diálogo cristiano-islámico del siglo XIV, donde el interlocutor cristiano, el emperador bizantino Manuel II Paleólogo, de forma incomprensiblemente brusca, presentaba al interlocutor islámico el problema de la relación entre religión y violencia".

Lamentablemente, esta cita dio pie a un malentendido. Para el lector atento de su texto, resulta claro que el Papa no quería en ningún momento hacer suyas las palabras negativas pronunciadas por el emperador medieval y, su contenido polémico, ciertamente no expresa su convicción personal. “Mi intención era muy diversa: partiendo de lo que Manuel II afirma acerca de la racionalidad en la transmisión de la fe”, Benedicto quiso explicar que la religión no va unida a la violencia, sino a la razón.

Uno de los instintos humanos más básicos, es la autodefensa, cuando uno se ve amenazado. Es una sensación intestina, que provoca reacciones, con frecuencia más fuertes que aquellas que se pueden dar en una situación de calma. Y el Islam se vio amenazado con la inoportuna cita del Papa. Muchos en el mundo mahometano interpretaron las palabras de Benedicto, como pronunciadas por un enemigo del Islam y no por un amigo.

La crisis –como la reciente controversia alrededor de las caricaturas danesas del profeta Mahoma o la sentencia de muerte para un afgani convertido al cristianismo– revela un golfo más profundo entre dos puntos de vista, los que solo a través de un diálogo sostenido, puede superar.

Ambos lados se sienten amenazados e insultados. El término “jihad”, que es, según los musulmanes, más amplio que simplemente “guerra santa”, interpretación que se le da en Occidente, está en el corazón de esta crisis.

El significado esencial de "jihad", es el esfuerzo espiritual, psicológico y físico, ejercido por los musulmanes para esta más cerca de Dios, y así lograr una sociedad justa y harmoniosa. jihad significa literalmente esforzarse, luchar y es una abreviación de Jihad fi Sabeel Allah (lucha por la causa de Dios)

Según la interpretación de los musulmanes, el Papa dijo en su conferencia, que una “guerra santa” era irrazonable e implicó que el Islam era inherentemente violento.

Para agravar la situación, Al Queda y sus aliados, dijeron, la semana pasada, que los musulmanes resultarán victoriosos de esta crisis y amenazaron a la Iglesia Católica diciendo, “Nosotros liquidaremos la cruz [ . . .] entonces lo único aceptable será la conversión (al Islam) o ser atravesado por el sable”.

El turco, Mahmet Ali Agca, que intentó asesinar a Juan Pablo II en mayo de 1981 y que fue perdonado por su víctima, pocos días después, advirtió, como alguien que conoce bien ese tema, desde una prisión en Turquía, donde cumple una sentencia por el asesinato de un editor de periódicos en la década de 1970, que Benedicto XVI no debe visitar Turquía, cuya población mayoritaria es musulmana, porque su vida podía estar en peligro. El Papa tiene un viaje programado a ese país a finales de noviembre.

El cardenal Tarcisio Bertone, el nuevo secretario de Estado del Vaticano, ha manifestado que la posición del Papa sobre el Islam es, sin lugar a dudas, la expresada en el documento del Concilio Vaticano II "Nostra aetate”, en el sentido que la Iglesia mira con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios.

La opción del Papa en favor del diálogo interreligioso e intercultural es inequívoca. En el encuentro con los representantes de algunas comunidades musulmanas en Colonia, el 20 de agosto de 2005, dijo que el diálogo entre cristianos y musulmanes "no puede reducirse a una opción temporánea”.

Por lo tanto el Papa se ha mostrado profundamente apenado por el hecho de que algunos pasajes de su discurso hayan podido sonar como ofensivos para la sensibilidad de los creyentes musulmanes y hayan sido interpretados de una manera que no corresponde en absoluto a sus intenciones.

Los deseos del Papa, son que sus palabras sirvan para calmar los ánimos y aclarar el verdadero significado de su discurso, que en su totalidad era y es una invitación al diálogo franco y sincero, con gran respeto recíproco.

A pesar de los esfuerzos conciliatorios del pontífice, las demostraciones violentas han continuado. Musulmanes palestinos lanzaron bombas incendiarias y ametrallaron cinco iglesias de la Orilla Occidental y la Franja de Gaza. También en la Orilla Occidental incendiaron una iglesia de 170 años y destruyeron otra más pequeña parcialmente. En Somalia, una monja y su guardaespaldas fueron asesinados, aunque no hay seguridad plena que este hecho esté relacionado al otro.

La reacción en el mundo musulmán, simplemente pone en relieve la verdad de lo que Benedicto dijo en Ragensburg, es decir, que a menos que Islam desarrolle una capacidad de autocrítica, a menos que líderes islámicos asuman responsabilidad por decir a sus extremistas que la violencia en nombre de Dios es un error, hasta entonces no habrá un diálogo interreligioso genuino.

Las disculpas claras e inequívocas que líderes islámicos exigen del Papa, difícilmente las oirán. Ya Benedicto ha dicho todo lo que va a decir, pero lo difícil es predecir hasta donde puede llegar la violencia de grupos islámicos, mayormente radicales, que lejos de disminuir se ha expandido por doquiera.

Sin embargo, en un noble esfuerzo de reconciliación, el Papa se reunirá mañana lunes, con algunos representantes de las comunidades musulmanas en Italia y también ha invitado a la reunión a los embajadores de los países con mayoría musulmana acreditados ante la Santa Sede.

A pesar de todo, hay señales al mundo islámico lanzadas en las declaraciones hechas el martes por el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad, en el sentido que el Papa había “modificado” sus declaraciones sobre el Islam.

Lo que siga, definirá para siempre cómo el mundo juzgue, en la posteridad, el pontificado de Benedicto XVI.

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Lea mañana, la continuación de mi crítica a las declaraciones del Presidente Saca en Nueva York, en el sentido que El Salvador considerará el envío de tropas a Líbano, en la peligrosa misión de desminar territorio libanés, porque nuestro ejército está capacitado y tiene la experiencia para ello.

4 comentarios:

Raul Armando Interiano dijo...

El problema del Papa, es precisamente el haber pedido disculpas por lo que dijo.

El vicario de Cristo no debe amedrentarse por los vicarios del diablo, que son los musulmanes fanaticos. Al fin y al cabo, el proposito del bien es enfrentar y derrotar al mal.

Los musulmanes son creyentes fervientes en que han nacido para matar y para morir matando.

Esta amenaza para la humanidad hay que encararla y derrotarla. Porque no da espacio para el dialogo.

Ramón F. Chávez C. dijo...

... ─"Los curas de la UCA fueron masacrados por la guerrilla cuando los encontraron coitando con la empleada doméstica y su hija"─, díjome, con sonrisa de satisfacción, cierto personajillo, dos días después de la masacre.
Una semana más tarde, todos conocimos la verdadera verdad de lo acontecido, gracias a la policía internacional. El personajillo se defendió, aparentemente compungido, así: ─”alguien llegó a mi negocio y me lo relató”.

COROLARIO: quien difunde una grave calumnia es copartícipe de ella.

Benedicto XVI no debió lanzar tetuntes al techo del vecino, pues él (Benedicto), lo tiene de vidrio: masacres de los cruzados por más de cien años; los nueve siglos de la no santa inquisición; la destrucción de templos y culturas aborígenes de nuestro continente; el robo del niño judío por Pío Nono , etc, etc. Ambas religiones, junto con la hebrea, tienen las manos manchadas de sangre.
Pedir franco perdón es símbolo de hombría, pues el papa nunca ha sido infalible. No hacerlo, significa soberbia.

Don Ernesto: su último artículo es uno de los tantos con los cuales yo difiero en su totalidad; sin embargo, lo felicito por el publicado con respecto a nuestra falsa independencia.

Afectísimo.

Ramón F. Chávez C.

hunnapuh dijo...

"Benedicto quiso explicar que la religión no va unida a la violencia, sino a la razón"

No voy a poner en duda las intenciones del Papa, sin embargo no tenía que utilizar referencias al Islam para reforzar su punto si las tenía claramente en la misma iglesia católica, hechos por los cuales hasta su antecesor humildemente pidió disculpas al mundo.

De esto hablamos en el blog tanto Jjmar, Nelsons y yo en su oportunidad, cada quien desde su óptica.

Saludos

Anónimo dijo...

Islam no es ninguna amenaza a la humanidad, es solo que, y ellos lo admiten, estan atrasados intelectualmente.
Durante el mes de Ramadan, casi que se vive un ambiente parecido al de la Navidad cristiana, lo digo por experiencia propia.